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Cultura Xunta

Il Cammino di Francesco

Exposición producida por la S.A. de Xestión do Plan Xacobeo

11/04/2014 – 02/06/2014

Steve McCurry

La magnética personalidad de san Francisco animó Steve McCurry a revivir su memoria y su legado en los paisajes que le sirvieron de marco a la vivencia del espíritu del poverello. En estos ámbitos de espiritualidad que forman parte de la memoria viva de la Humanidad -el Valle Santo de Rieti, con Fuente Colombo, donde se escribió la Regla franciscana, Greccio y la memoria del primer belén, y Poggio Bustone, donde el santo inició su camino hacia Compostela- se mueve con comodidad este célebre fotógrafo estadounidense.
Steve McCurry forjó su poderoso estilo como informador de conflictos internacionales, como como la guerra de Afganistán, la guerra entre Irán e Irak y la del Golfo; trabajos que lo hicieron merecedor de premios internacionales como la Robert Capa Gold Medal. Miembro de la agencia Magnum desde 1986, McCurry es autor de reportajes e imágenes publicadas en la revista National Geographic, y tal vez su retrato de la cautiva afgana Sharbat Gula sea uno de los de más fama del siglo XX.

Más allá del Cammino di Francesco, el artista se interesó muy vivamente en la plasmación de gentes y territorios impregnados de textura, color y sabor, destacando el retrato veraz de lugares como Sri Lanka, India, Tíbet y el sudeste asiático. McCurry dejó ya para la posteridad imágenes impresionantes de personas que le hablan a la cámara con la intensidad de sus miradas y de paisajes que sorprenden por su inefable poesía; en muchas de ellas resalta la presencia silente de monjes y peregrinos, o la fuerza y el misterio de edificios memorables, como los templos de Angkor o los santuarios y espacios reflejados en el Camino de San Francisco. Encuentra McCurry con aparente facilidad la escena o la persona adecuadas al mensaje que desea transmitir, y la plasma procurando su identidad, regresando una y otra vez hasta lograr captar su íntima esencia. A través de la emoción del instante y de su cercanía y comprensión con aquello que está viendo y fotografiando, se establece una relación especial entre lo captado -sea paisaje o persona- y su retratista, fruto de una experiencia compartida cuyo resultado es la propia obra.
Esa emoción lograda con la plasmación del instante irrepetible impregna todas y cada una de las imágenes que forman parte de esta exposición. Se trata, en suma, de un sentimiento puro ofrecido a través de un conjunto de fotografías individuales, cada una de ellas fruto de un sentimiento, pero que son parte de un conjunto coherente -un itinerario físico, una experiencia espiritual- que relata una historia inspirada en las huellas dejadas por san Francisco en los espacios sagrados tocados por su gracia.