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Cultura Xunta
30/10/2014

Indaga en el trabajo interno del MDPS

Hay ocasiones en las que un restaurador se ve en la obligación, durante la intervención de una pieza, de utilizar técnicas que engañen al ojo humano. El objetivo es que el espectador se fije sólo en el resultado, y no en el proceso de restauración. Si quieres conocer alguna de estas "trampas" visuales, acompáñanos:

Imágenes de las fases de restauración de un tondo con la imágen de Santiago

TONDO CON LA IMAGEN DE SANTIAGO SEDENTE

INVENTARIO: D-1384

TÉCNICAS DE REINTEGRACIÓN CROMÁTICA

Toda intervención debe guiarse por un principio: el resultado final debe garantizar la unificación estética de la pieza a la vez que se deben diferenciar los lugares donde esta fue intervenida. Unificación y diferenciación integradas en la propia obra; complejo, eh?

Para que los espectadores podamos exclamar lo maravilloso que es una pieza y, sólo posteriormente, descubrir con nuestro ojo analítico los restos de una intervención, se aplican una serie de técnicas de integración cromática.

Por ejemplo, en esta imagen de Cristo Sedente, debido a las roturas y pérdidas que afectaron al soporte, se realizó una reintegración volumétrica con estuco. Más si el estuco hubiese quedado visible, se corría el riesgo de que el espectador fijase su vista en las partes añadidas y no en el conjunto. Por lo tanto, se realizó una reintegración cromática para hacer las lagunas menos evidentes (uniformizar), a la vez que se señalaban los lugares reintegrados (diferenciar). ¿Que como se logró? Mediante el uso de dos técnicas:
. Rigattino: una parte de la cara de Santiago está terminada por líneas verticales sobre un fondo blanco que genera un efecto óptico; desde la distancia es irreconocible.
. Puntillismo: en los dorados descubrimos esta técnica que, como el nombre indica, cubre la superficie mediante puntos.