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Praza das Praterías, 2.
15704 Santiago de Compostela
Una inventio en la Edad Media no tenía el mismo sentido que le damos en la actualidad. La palabra latina inventio tiene dos acepciones, invención y hallazgo, descubrimiento. En la tradición medieval eran frecuentes las "invenciones de reliquias", es decir, el hallazgo del cuerpo o reliquias de un santo basado en sueños o revelación divinas previas (revelatio).
La inventio xacobea es uno de los pilares de los mitos y la tradición del culto al apóstol Santiago. Segundo esta, la revelatio la reciben un ermitaño, Paio, que observa unas extrañas luminarias en un cementerio abandonado; y el obispo de Iria, Teodomiro, cuando tras varios días de ayuno y meditación, unos ángeles le revelan que en ese lugar se encuentra el sepulcro de Santiago el Mayor.
Teodomiro visita el lugar acompañado de otros fieles y reconoce el sepulcro apostólico en un edículo de piedras y mármol, hecho que corrobora Afonso II de Asturias (inventio). A partir de ahí se crea un nuevo santuario, alrededor del cual nacerá la ciudad de Santiago y la peregrinación ligada a ella.
La primera narración por escrito conocida de estos hechos es del año 1077, en la Concordia de Antealtares, dos siglos después de la propia inventio, fechada entre el 820 y 830. Este era un documento de concordia entre el obispo Diego Peláez y el abad del monasterio de san Paio de Antealtares, San Fagildo, que recogía los acuerdos entre ambas partes ante la construcción de la catedral románica. Más tarde aparecerá también en la Historia compostellana y en el Liber Sancti Iacobi