De Martes a Viernes
09.30 - 20.30 h
Sábados
11 - 19.30 h
Domingos y Festivos
10.15 - 14.45 h
Cerrado
Todos los lunes del año
1 y 6 de enero
1 de mayo
24, 25 y 31 de diciembre
Praza das Praterías, 2.
15704 Santiago de Compostela
Una vieira de peregrino del s. XII y un mapa de Europa con los distintos caminos que conducen a Compostela nos internan en el complejo universo de la peregrinación jacobea, eje temático sustancial que vertebra esta sala. Debido a la multiplicidad de aspectos en que se puede desmenuzar, el discurso expositivo incide en varios de ellos con el fin de ofrecer una visión heterogénea y global de lo que supuso y aún supone este fenómeno.
Se hace hincapié, por lo tanto, en la ruta del viaje, en el Camino de Santiago propiamente dicho, que iría variando por circunstancias políticas, aparición de nuevos núcleos de población, construcción de puentes y calzadas, etc., hasta que se fije un trazado clásico que se mantendrá por espacio de siglos. Este es lo que nos presenta en el s. XII el Códice Calixtino, concretamente, su Libro V -más conocido como "La guía del peregrino" -, presente en esta sala a través de una reproducción facsímil.
Conformada la ruta, por ella discurrirán los viajeros, muy numerosos y de toda clase y condición. Monjes, señores, clérigos, nobles nos dejan constancia en sus crónicas -más o menos ricas en narraciones y relatos descriptivos- de su viaje a Compostela. Muchas fueron realizadas con un interés netamente práctico, lo que las convertía en auténticas guías de las que se servían sus compatriotas para llegar convenientemente a Santiago. Otras, no obstante, servían para dejar testimonio escrito de aquellos que, como Cosme III de Medici, emprendían la ruta movidos por un irrefrenable afán de conocimiento, principal motivación de la llamada "peregrinación caballeresca".
No obstante, el grueso de peregrinos jacobeos lo conformaban artesanos y, sobre todo, labradores, movidos por su fervor religioso y las pretendidas gracias e indulgencias que ansiaban obtener tras el penitente esfuerzo. Su indumentaria acostumbraba a consistir en un sombrero de ala ancha, capa, bastón o báculo, zurrón y una calabaza para guardar la bebida, elementos todos ellos que también aparecen expuestos dada su significación.
Documentos como la Bula del Papa Gregorio XIII por la que se les concede indulgencia plenaria in articulo mortis a los enfermos, peregrinos y demás miembros del Hospital del Rey de Burgos fundado por Alfonso VIII el año 1574 nos permiten internarnos en aspectos fundamentales de la peregrinación como son la hospitalidad en el camino -asumida por monasterios y hospitales a cargo de otras instituciones eclesiásticas, laicas y particulares- o la defensa jurídica y protección física al peregrino que ofrecían castillos, torres y fortalezas, misión llevada a cabo también por las Órdenes Militares.
En definitiva, una ruta, unos peregrinos y, como consecuencia de la confluencia de ambos dos factores, unos rituales de peregrinación que se fueron perfilando, transformando y adaptando a lo largo del tiempo.

Azulejos
Alfares de Triana (Sevilla), siglo XVI (?)

Elementos de la indumentaria del peregrino
Sombrero

Frontal de altar con escenas de la vida de San Martín
Escuela leridana, finales del siglo XIII

“Compostela”
Melchor de Prado, 1820

Elementos de la indumentaria del peregrino
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