De Martes a Viernes
09.30 - 20.30 h
Sábados
11 - 19.30 h
Domingos y Festivos
10.15 - 14.45 h
Cerrado
Todos los lunes del año
1 y 6 de enero
1 de mayo
24, 25 y 31 de diciembre
Praza das Praterías, 2.
15704 Santiago de Compostela
Gritos, oficios, servicios, ceremonias y sucedidos
Francisco Vázquez Díaz, “Compostela”, nos dejó un álbum de 26 dibujos, concebido como un “divertimento” de artista que donó al gran protector de las artes compostelanas de la época, el Dr. Puente Castro, y que constituye el repertorio más amplio de imágenes conocido de la vida compostelana en los años finales de la Segunda República. El interés histórico de la serie es, en este sentido, excepcional.
En ella, el Santiago cotidiano, con sus monumentos, rúas y casas, pero también con sus gentes, queda convertido en el escenario teatral (que nos recuerda a los utilizados en la representación de zarzuelas o en las escenografías de Camilo Díaz) donde se destacan los protagonistas. El trasmundo que está transmitiendo el escenario y los figurantes es el de una ciudad levítica y clasista en la que lo urbano convive simbióticamente, pero nítidamente diferenciado, con lo rural. Consecuentemente, estamos ante una ciudad donde ya no las ceremonias religiosas, sino el clero, son omnipresentes, y las diferentes clases sociales aparecen claramente separadas y diferenciadas, comenzando ya desde el mismo modo de vestir. En esta ciudad tan estratificada, el menor cargo de representación es un honor que infunde vanidad a quien lo ostenta. Para ello, ya no los miembros destacados de las fuerzas vivas, sino los más humildes preceptores pavonean ostentosamente su cargo. Pero unos y otros sólo se relacionan de tú a tú (aunque ellos no se apeen nunca del Ud.) con los que consideran sus iguales. Además, los dibujos transmiten también una ciudad que, a diferencia de la Compostela actual, aparte de curas, estaba, como la “Villasanta” de Torrente Ballester, llena de militares, señoritos, vendedores de todo tipo, niños y muchos pobres.
Si de la individualidad de los dibujos pasamos a su visión de conjunto, también apreciamos que la vida de la ciudad, como sucedía en siglos anteriores, sigue girando en torno a dos grandes ejes: la Catedral y la Universidad, y que tras todo ello subyace, socarronamente retratado, el conflicto entre la nueva sociedad que pretende implantar el nuevo régimen republicano y la reacción de los partidarios del antiguo.
El cuerpo principal de la exposición lo constituye la colección de 26 dibujos en pequeño formato, realizados entre 1935 y 1936 que recogen escenas y personajes típicos de su ciudad natal en esos años. Esta exposición supone una oportunidad para dar a conocer una parte inédita de la obra de un artista más conocido por la producción escultórica y del que apenas se empiezan a encontrar dibujos sobre papel.
Supone también una oportunidad para mostrar a la ciudad parte de su memoria que es preciso rescatar y que todavía permanece viva entre los compostelanos de mayor edad. Esta labor de rescate y restauración de la memoria de su entorno más inmediato es una tarea que deben asumir los museos en su trato diario con el público.
El artista compostelano Francisco Vázquez Díaz (1898-1988), conocido con el seudónimo de “Compostela” es una de esas figuras que se ve forzado a abandonar su país a causa de la Guerra Civil, prosiguiendo con su carrera artística en el exilio. La escultura en madera representando animales (pingüinos, pelícanos, etc.), dotados de una sugestiva crítica social, alcanzó popularidad, sobre todo a partir de que en 1927 expusiese su obra en las escaleras del Palacio de Congresos de Madrid.
Tras abandonar España, se instala en Santo Domingo y a partir de 1940 fijará su residencia de manera definitiva en Puerto Rico donde desarrollará una intensa actividad artística hasta su muerte.