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KUMBHA MELA

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Shimon Lev

Pasos hacia la inmortalidad

 

Hacia la ciudad de Prayag, se dirigen cada doce años millones de peregrinos hinduistas para purificarse con un baño en estas aguas, en una de las ciudades indias donde cuenta la tradición que cayó una de las gotas del néctar de la Inmortalidad.

Una vez cada doce años, aproximadamente, en un momento calculado por los astrólogos como el más propicio, millones de peregrinos hindúes de toda la India se reúnen en la confluencia de dos de los ríos más sagrados de ese país: el Ganges y el Yamuna. Su lugar de encuentro, conocido en tiempos antiguos como Prayag, se encuentra cerca de la ciudad de Allahabad, en el estado de Uttar Pradesh. Allí, en los días señalados, los fieles se introducen en las aguas que purifican el alma y participan en la Kumbha Mela, probablemente la mayor y más colorida de todas las peregrinaciones y reuniones religiosas del mundo. 

“Kumbha Mela” significa el Festival de las Jarras (Kumbha = Jarra, Mela = Festival), y conmemora la mítica batalla librada por dioses y demonios por la Jarra de Néctar, la esencia de la inmortalidad. Al igual que muchos otros mitos en la India, este tiene muchas variantes. Aquí se ofrece una de las más comunes... 

Antes de la creación del Cielo y la Tierra, el dios Brahma –el Creador– flotaba en trance sobre el Océano Primigenio. En un momento dado, despertó y se proyectó en multiplicidad, creando así el Cosmos. Los dioses y los demonios, impacientes por descubrir los tesoros ocultos en las profundidades, decidieron batir el océano utilizando a Ananta Nag, la Serpiente Gigante, como cuerda. Los dioses tomaron la cola de la serpiente y los demonios su cabeza, y de este modo comenzaron a agitar las aguas sagradas. Entre las maravillas que surgieron se encontraban el Caballo Volador, la Vaca Lechera, la Joya Incalculable, la Luna Mágica y el Elefante Blanco. Pero el premio más preciado y codiciado fue la Jarra de Néctar. 

No pasó mucho tiempo, por supuesto, antes de que los dioses y los demonios empezaran a luchar por la posesión de este valioso tesoro. En el caos que siguió, los demonios lograron apoderarse de ella; pero entonces Jayanta, el hijo de Indra, el Gobernante del Cielo, se disfrazó de cuervo y pudo así arrebatar la Jarra. Durante su largo vuelo hacia el refugio seguro del Paraíso, descansó en cuatro lugares: Hardwar, Nasik, Ujjain y Prayag. Su viaje cósmico duró 12 días y, dado que un día de los dioses equivale a un año humano, la Maha Kumbha Mela –el Festival de la Jarra Llena– se celebra en Allahabad una vez cada 12 años. La Ardh Kumbha Mela –el Festival de la Media Jarra– se celebra cada tres años en las otras tres ciudades sagradas sucesivamente. 

La última Maha Kumbha Mela se celebró en 1989. Los astrólogos predijeron una conjunción extraordinaria de las estrellas, que no se repetirá en otros 144 años. Se estima que un total de 35 millones de peregrinos asistieron a este festival. La próxima Maha Kumbha Mela se celebrará aproximadamente en 2001. 

El mundo occidental ha llegado a conocer este notable evento religioso solo en los últimos años; pero para los creyentes hindúes, los orígenes de la Kumbha Mela se pierden en la antigüedad. La primera descripción de un testigo ocular data del año 643 d.C., cuando el viajero chino Huei Taisang describió una Kumbha Mela en la que participaron más de medio millón de personas. Al leer su descripción, uno se sorprende de lo poco que ha cambiado el festival desde entonces. 

La Kumbha Mela es el evento más importante del hinduismo. Todos los hindúes aspiran a asistir al menos una vez en su vida para tomar su baño sagrado en las aguas sagradas en el momento indicado. El festival atrae a millones de personas de todo el país: ricos y pobres, habitantes de la ciudad y aldeanos que nunca han dejado su distrito, orgullosos brahmanes y coloridos rajasthaníes del desierto de Thar... En resumen, la India en todas sus múltiples dimensiones y su casi incomprensible heterogeneidad. 

Entre los millones de creyentes que asisten al festival se encuentran los sadhus, los hombres santos de la India, y los gurús, líderes religiosos a quienes los fieles escuchan con respetuosa atención, en la tradición consagrada por el tiempo. 

Los sadhus y gurús vienen de toda la India, muchos de ashrams y otros centros religiosos, aunque otros todavía llevan vidas solitarias en el Himalaya o en la selva. 

Los sadhus están divididos en diferentes órdenes, cada una de las cuales establece un campamento dentro de la inmensa ciudad temporal que se erige en el lugar del festival. Cada orden se rige por diferentes reglas religiosas y códigos de vestimenta. Los sadhus que siguen a Shiva (Dios de la Destrucción y del Cambio) visten túnicas de color azafrán, mientras que los que siguen a Vishnu (Dios de la Continuidad) visten de blanco. Ambos grupos contienen sectas Naga, los famosos sadhus desnudos con el cabello enmarañado y los cuerpos untados con ceniza de estiércol de vaca quemado o piras funerarias. Tradicionalmente sectas guerreras responsables de la seguridad de sus órdenes, los Naga de hoy en día retienen su estatus como un grupo ferozmente independiente, distinto del resto de la sociedad y gobernado solo por sus lanzas, espadas, tridentes y banderas: su apariencia es salvaje e intimidante, y se les trata con el correspondiente respeto. 

La importancia relativa de los diferentes grupos se refleja en el orden en el que se bañan. Los Naga disfrutan del derecho a entrar en las aguas sagradas primero, y todos se apartan rápidamente para permitirles pasar. Aquellos que desean convertirse en sadhus Naga deben ser iniciados durante la Kumbha Mela, en todos los casos después de un período de nueve años durante el cual viven como Brahmacharis, renunciando a todos los placeres terrenales. 

En la Kumbha Mela de 1954, estallaron peleas entre los sadhus de Shiva y los de Vishnu sobre el derecho a bañarse primero. Desde entonces, las autoridades indias determinan el orden de la procesión de los diferentes grupos de antemano, y un gran contingente de policías y voluntarios ayuda a mantener el orden y controlar a las masas. 

En 1989, los astrólogos consideraron propicios varios días, pero el momento considerado más sagrado para bañarse fue a las tres de la mañana del 6 de febrero. Los primeros en entrar al agua fueron los Naga de Shiva, seguidos por los Naga de Vishnu. Después de ellos vinieron los millones de creyentes hindúes: hombres, mujeres y niños, a veces familias enteras. 

Tuve el privilegio de fotografiar la Maha Kumbha Mela de 1989 en Allahabad durante más de un mes, así como la Kumbha Mela de Nasik en 1992, y la Ardh Kumbha Mela de Allahabad en 1995. Decir que la experiencia fue inolvidable sería no hacerle justica. Fue verdaderamente como estar en un mundo diferente. 

La presente exposición forma parte de un proyecto en curso para documentar las peregrinaciones de diferentes religiones en todo el mundo. 

Shimon Lev