De Martes a Viernes
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Domingos y Festivos
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Cerrado
Todos los lunes del año
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1 de mayo
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Praza das Praterías, 2.
15704 Santiago de Compostela
Peregrinación a Saintes Maries de la Mer
En el delta del Ródano, entre el mar y la legendaria Camarga, la pequeña localidad de Saintes Maries de la Mer recibe desde muy antiguo a miles de peregrinos para celebrar la festividad en honor a las Saintes Maríes -santa María Salomé y santa María Jacobé-, y también para rendir culto a santa Sara.
Los rituales que tienen lugar, así como el fervor de los asistentes, en buena medida gitanos de toda Europa e incluso de otros continentes, suponen una riqueza cultural de la tradición vida y adquieren un colorido inusitado que incita a muchos fotógrafos a recoger con sus cámaras imágenes sugestivas y singulares de las celebraciones y de los propios peregrinos. Tal como hizo la autora de este proyecto, Olga Seoane Paulus, durante los cinco años en que reunió el material que conforma esta exposición: auténticos documentos gráficos llenos de vida, colorido y devoción.
Como es habitual en este tipo de conmemoraciones, es la tradición a que se impone sobre la verdadera historia y resulta difícil discernir entre lo real y el supuesto. Hacia mediados del siglo XV se produce el hallazgo de unos cuerpos que se consideran santos y enseguida se relacionan con los restos óseos de santa María Salomé, santa María Jacobé y santa Sara, movidos sin duda por una tradición anterior que suponía su llegada a estos territorios huyendo de las persecuciones de cristianos fomentadas por Herodes Agripa en Tierra Santa. De hecho, parece que el culto en este lugar a las santas mujeres está documentado hacia el siglo XII y las peregrinaciones parecen estar bastantes difundidas ya en el siglo XIV.
Es la tradición la encargada de esclarecer a su manera estas circunstancias y la variedad de versiones conservadas indica que se ha transmitido de forma oral a lo largo de muchas generaciones. Sintéticamente, se podría resumir del siguiente modo:
Huyendo de las citadas persecuciones de cristianos en Palestina, algunos de los personajes más acercados a Cristo toman un barco sin velas y sin remo que el destino hace llegar a las costas meridionales de la Galia, junto a la desembocadura del Ródano. Las diferentes versiones apuntan a distintos pasajeros, pero todas coinciden en que viajaban María Salomé, la madre de Santiago el Mayor (Zebedeo) y de Juan; María Jacobé, madre de Santiago el Menor (Alfeo); y Sara, esclava al servicio de las anteriores. La muerte de las dos Marías se produciría en un breve intervalo de tiempo y en el lugar donde fueron enterradas, san Trófimo, obispo de Arlés, levantaría un oratorio.
Santa Sara es uno de los personajes más enigmáticos y que ha dado origen a las más diversas tradiciones, bastante distintas entre sí en muchos aspectos. Todas coinciden, no obstante, en identificarla con una mujer de rostro oscuro que actuó como sirvienta de las dos Marías. De origen palestino, africano o de la propia región de la Camarga, es reconocida cómo Santa Sara Kali (Sarah la Kali), se relaciona con la fertilidad y está considerada como la patrona de todos los gitanos del mundo. Aunque no aparece en el santoral de la iglesia católica, esta ha tenido que reconocer y autorizar los cultos que se celebran en su honor, debido a la gran veneración popular de que era objeto desde siglos atrás.
La peregrinación a este santuario de la Provenza no está al margen de la peregrinación a Santiago de Compostela, ya que de la vecina ciudad de Arlés hacen partir algunos autores la Vía Tolosana, que a su vez conectaría con la Vía Francígena que conduce a Roma. Sin duda que buena parte de los peregrinos, tanto jacobeos como romeros, simultanearían sus peregrinaciones a Santiago de Compostela y a Roma con la peregrinación al Santuario de Nôtre Dame de la Mer en Saintes Maries de la Mer.