De Martes a Viernes
09.30 - 20.30 h
Sábados
11 - 19.30 h
Domingos y Festivos
10.15 - 14.45 h
Cerrado
Todos los lunes del año
1 y 6 de enero
1 de mayo
24, 25 y 31 de diciembre
Praza das Praterías, 2.
15704 Santiago de Compostela
El programa expositivo «Peregrinaciones en el Mundo», iniciado en el año 1999 por el Museo de las Peregrinaciones, tiene como objetivo presentarle al público otras peregrinaciones distintas de la jacobea, ya presentada en sus salas de exposición permanente. Desde entonces, se ha intentado mostrar la importancia que el fenómeno de la peregrinación reviste en otras religiones, pertenecientes a distintos pueblos y partes del mundo, y se hizo de la mano de grandes fotógrafos como C. García Rodero, Micha Bar-Am, N. Castellano, J. Esteva, etc. Gracias a ellos, fuimos conociendo peregrinaciones tan impresionantes como el Kumbha Mela (India), el legendario Camino de Kumano (Japón), la impresionante peregrinación al Monte de las 6.000 cruces en Grabarka (Polonia), etc.
Continuando en esta misma línea, e intentando potenciar el espíritu comunicador que desde siempre y en todo lugar tuvieron los caminos de peregrinación, el Museo de las Peregrinaciones presenta la exposición de Fernando Moleres «Peregrinación a la Jerusalén negra». Una peregrinación que cerca de 50.000 cristianos ortodoxos etíopes realizan todos los años hacia Lalibela -una pequeña localidad perdida en el corazón de Etiopía- para celebrar la Navidad, la Epifanía y la Pascua.
Lalibela acoge un maravilloso conjunto de once iglesias y un centro monástico, todo ello excavado en roca en el siglo XII. Este maravilloso conjunto, formado por monumentales iglesias monolíticas, es el fruto del sueño de un monarca. Eso es, al menos, lo que cuentan las Actas de Lalibela, un libro etíope del siglo XV. Víctima de un envenenamiento, el rey Lalibela cayó en estado de catalepsia durante el cual un ángel llevó su alma al cielo y allí pudo observar unas construcciones maravillosas que Dios le ordenó repetir en la tierra. Al cabo de tres días, Dios devolvió su alma al mundo terrenal y desde ese momento, hombres y ángeles, codo con codo, construyeron Lalibela, una copia africana de Jerusalén, con un pequeño arroyo que recibe el nombre de Jordán y donde una colina es conocida como Monte Tabor. Aunque la realidad sea mucho más prosaica -ya que los anónimos autores de los templos cristianos fueron en realidad coptos egipcios huidos de una persecución religiosa-, Lalibela no deja por ello de ser fascinante.
Aunque actualmente el cristianismo es practicado por menos de la mitad de la población etíope, el resto profesa el islam, diferentes creencias animistas e incluso la fe judía, sus fieles se consideran un pueblo elegido y guardián de la célebre Arca de la Alianza.
Su antigüedad -segunda mitad del siglo IV- y, sobre todo, su aislamiento, hicieron que la iglesia etíope desarrollase formas de liturgia y espiritualidad propias. Cualificada de monofisita -ya que considera que Cristo es solo divino y no humano- y de copta -por la estrecha relación que mantuvo hasta 1959 con el patriarcado de Alejandría-, asume, sin embargo, elementos del judaísmo, como la circuncisión o los días de ayuno, y de las creencias religiosas precristianas.
La peregrinación comienza, como cada año desde hace ocho siglos, con la confluencia en una explanada central de las distintas procesiones procedentes de cada una de las iglesias. Todos se dirigen hacia las piscinas que nutre el río Jordán para pasar allí la noche. A la mañana siguiente, cientos de estos fieles renovarán su bautismo en sus aguas y con ello la peregrinación tocará a su fin. Hombres y mujeres inician el regreso a casa, les espera un duro camino y noches al raso, pero volverán con la huella imborrable que Lalibela deja en todos aquellos que se acercan a ella.
Fernando Moleres (Bilbao 1963). Comienza su trayectoria profesional en los años 90. Desde entonces no ha dejado de viajar y fotografiar medio mundo haciendo hincapié en los más desfavorecidos. Su magnífico proyecto Children at work le ha valido para alcanzar el reconocimiento internacional en los principales medios e instituciones relacionados con el arte de la fotografía. Sin embargo su campo temático no se limita al mundo infantil, en la exposición que a partir del 12 de julio presenta el Museo das Peregrinacións - y dentro del programa expositivo "Peregrinacións no Mundo" en el que este museo lleva trabajando desde hace años - tendremos ocasión de disfrutar de uno de sus mejores trabajos: "Peregrinación a la Jerusalén negra". Se trata de un hermoso documento fotográfico en el que se narra la peregrinación a Lalibela, una pequeña localidad perdida en el corazón de Etiopía en la que se reproduce la ciudad de Jerusalén excavada en la roca y a la que cada año acuden cerca de 50.000 cristianos ortodoxos para celebrar la Navidad, la Epifanía y la Pascua.