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Domingos y Festivos
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Cerrado
Todos los lunes del año
1 y 6 de enero
1 de mayo
24, 25 y 31 de diciembre
Praza das Praterías, 2.
15704 Santiago de Compostela
A partir del 8 de mayo y hasta el 8 de julio, el Museo das Peregrinacións expondrá en sus salas: "Zhang Huan": instalaciones, obra fotográfica y videos de los performances de este artista chino.
La implicación de Zhang Huan con la situación política y social de China, le llevaron a denunciar durante años las injusticias a las que actualmente se ven sometidas millones de personas en su país.
Descubierto por el público europeo, primero en la Bienal de Venecia y posteriormente en ARCO (Madrid), Zhang Huan se revela como uno de los nuevos valores del arte contemporáneo.
Desde lo principio de la humanidad y hasta el presente, la vida se ha convertido cada vez más en un callejón sin salida. Vivimos en un mundo animal. En nuestro ciclo de vida, el pescado grande come al pequeño y éste, a su vez, devora a la diminuta gamba. Nos enfrentamos a la cruel realidad de devorar a otros o ser devorados por ellos; matar a otros o ser matados por ellos. Ninguna época anterior superó tan claramente la animalidad del ser humano.
Trabajamos durante todo el año, sin dejar tiempo para disfrutar de nuestras familias, presentar nuestros respetos a nuestros padres, cuidar de nuestras mujeres e hijos, hacer ejercicio físico y, lo más importante de todo, tener suficiente tiempo para dormir por la noche. Todo lo que tenemos es comida basura y una provisión sin fin de vitaminas. Nuestro mundo está dominado por compañías globales que venden ordenadores y teléfonos móviles. Este apresurado estilo de vida, de desplazamientos continuos, se ha convertido en una obsesión. Odio volar. Temo la sensación de volar de un lado para otro en la estratosfera. A menudo el efecto secundario es que cuando por fin nos vamos a la cama por la noche padecemos insomnio.
¿Quién ha creado este sistema asfixiante?
¿Por qué estamos tan intoxicados por él?
Sueño que soy una tortuga de mil años de edad mirando a las rocas toda mi vida, masticando hierba fresca, sorbiendo las gotas de rocío, respirando aire fresco, escuchando los ecos de un paisaje natural de altas montañas y corrientes de agua, con pájaros sobre mí cantando en el aire. Entonces disfrutaré de mi paz durante el período de larga hibernación.
Me sumergiré piadosamente en el aroma del incensario, para limpiarme con el sagrado incienso de cualquiera olor inocuo en la naturaleza humana y alcanzar así un nuevo cuerpo y alma para toda la vida.
Zhang Huan, 2001
Imágenes que desprenden un poder mágico, un poder que emana da la concentración mística en la performance. Al contemplar las performances de Zhang Huan percibimos una fuerza desgarradora que una la experiencia física, intelectual y emocional del artista.
Zhang Huan está abriendo una nueva visión del arte de la performance, en el que el componente teatral y la vida real comparten un mismo tiempo, un mismo espacio. Es uno de los primeros artistas en China que empezó a utilizar la performance como medio de expresión. En 1994 empezó a expresar la injusticia en su país y su fuerza interna a través de una serie de trabajos espectaculares. «12 Square Meters» ocurrió en un servicio público en un barrio en decadencia a las afueras de Beijing, llamado Dong Cun. El artista, cubierto con miel y aceite de pez, permaneció inmóvil durante varias horas, atrayendo moscas y hormigas para luego entrar en un río contaminado, como protesta a los abortos e infanticidios femeninos ocurridos bajo la política del Gobierno Chino de terne un solo niño. Esta acción encuentra su antecedente en «Angel» (1993), su primera experiencia publica, que originó un enfrentamiento con la Academia de Bellas Artes.
El cuerpo es el lenguaje del artista, es su único medio de expresión en una acción; el cuerpo desnudo, el único camino directo a través del que Zhang Huan puede llegar a tener un total entendimiento con la sociedad. Personas paralizadas en un río, pasivas, inmóviles, sin reacción alguna ante tal injusticia, «To Raise the Water Level un a Fishpond» (1997), un niño, la única esperanza de China. Culminación de la montaña en el cuerpo humano y unión con la naturaleza «To Add on meter to a Unknown Mountain» (1995).
Zhang Huan actualmente reside en Estados Unidos desde que fue expulsado de su país en 1998; se dio a conocer al público norteamericano a través de su participación en la exposición «Inside Out» de 1998 que organizó The Asia Society, P.S.1 y el Museo de Arte Moderno de San Francisco.
«Hard to Acclimatize», performance realizada en el Seattle Asian Art Museum y de la actual surgió la obra «My America», deriva de las dificultades que el artista encuentra en su adaptación en América. Huan celebra la libertad que encuentra en América, impregnado de un sentido espiritual y el cuerpo, a partir de la performance, se nos presenta como vehículo de transmisión de esta espiritualidad y un afán de comunicación con la comunidad. La intención de Zhang Huan era fusionar la cultura occidental y la oriental a través de la espiritualidad que emergía de la acción, parecida a una concentración de peregrinos.
La relación que se establece entre cuerpo y alma es primordial. Zhang Huan sufre en su propia piel l dolor físico, como símbolo del sacrificio y, al mismo tiempo, ejemplifica el dolor que sufre su pueblo oprimido. Experimenta con su propio cuerpo ante determinadas situaciones límite, que lo conducen a un estado mental místico, a una total purificación.
Paralelamente a las performances, Huan ha empezado a introducirse en el campo artístico de la escultura. «Rubens», la primera escultura de su carrera artística, nace a partir de la performance en Parkabdij Van Heverlee (Bélgica) y hace referencia a la fuerza simbólica que emana del Buda en la cultura oriental. Él es su propio modelo, sus obras con su propio cuerpo, su cuerpo se convierte en vehículo de experimentación y de comunicación.
La instalación de esta escultura rodeada de diferentes figuras del apóstol Santiago nos transmite la fusión de estas dos culturas. El contraste originado entre antiguas esculturas y un arte innovador, contemporáneo, se nos presenta armónico. Lo antiguo y lo nuevo se entremezclan.
Un arte duro y real que despierta sentimientos contradictorios en la gente. Una intensa sensibilidad repleta de inquietud con el afán de no dejarnos indiferentes. Más allá de la simple pero cruel realidad, las performances de Zhang Huan son desgarradoras y, al mismo tiempo, poéticas.
Mireia Cirera Hidalgo
Cotthem Gallery, 2001