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La peregrinación como fenómeno universal

El Museo de las Peregrinaciones y de Santiago (MDPS) tiene entre sus ejes temáticos el estudio de la peregrinación como fenómeno universal. Por un momento, nos alejamos de los Caminos a Santiago y en este primer espacio tenemos ante nosotros objetos que nos transportan a realidades culturales bien distintas de la perspectiva occidental, pero que en el fondo nos están hablando del mismo proceso espiritual: la peregrinación.

Peregrino, camino y santuario son elementos imprescindibles en la peregrinación. Esta manifestación se distingue de cualquier otro viaje porque determina una relación especial entre lo terrenal y lo sagrado; entre el individuo y la colectividad y supone la transformación del peregrino a lo largo del recorrido.

La peregrinación como alegoría

El término «peregrinación» se emplea también de forma simbólica para expresar la similitud entre el viaje a un lugar sagrado y la vida humana. El esfuerzo físico del camino para alcanzar la meta es interpretado como metáfora del viaje espiritual del ser humano, lleno de sacrificios, renuncias y disgustos. El fin es alcanzar el más alto grado de conocimiento, la renovación espiritual, la gloria, el paraíso o la salvación eterna, dependiendo de la creencia de la que se trate.

Este concepto alegórico de la peregrinación, y del camino, está presente en la mayoría de las creencias. Un ejemplo es el «mandala» expuesto. Los mándalas (o mandalas) son representaciones simbólicas espirituales y rituales del macrocosmos y del microcosmos, empleadas en el budismo y en el hinduismo y se utilizan para meditar siguiendo un proceso mental de viaje interior y desplazamiento de los pensamientos.

El arte contemporáneo nos ofrece otro punto de vista a la alegoría de la peregrinación. Esta vez de la mano de la artista noruega, Borgny Svalastog: vemos expuestos unos pies de cristal de colores, estos simbolizan la diversidad de razas y culturas; de cristal, porque el pie es la parte más importante de la peregrinación y, a su vez, la más frágil.

Otras obras de incalculable valor histórico complementan este espacio como la «Tabla de Cebes», la obra de Erasmo de Rotterdam «Paraphrasis in Novum Testamentum» o la litografía que representa un juego de la oca basado en originales del s. XVIII.