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La peregrinación y el camino de Santiago

Los objetos y rituales relacionados con los peregrinos jacobeos; La vinculación que la música, la literatura y el arte tuvo con el Camino de Santiago; La diversidad iconográfica del Apóstol así como la amplísima dispersión del culto a Santiago, son los protagonistas en esta planta.

Los caminos de Santiago

Se suele emplear la denominación Caminos de Santiago para indicar la red de itinerarios que se fueron formando con el fin de peregrinar a la tumba del Apóstol, tanto por tierra como por mar, desde diversos lugares de Europa y distinguirlos del Camino Francés, conocido como el camino de Santiago por antonomasia.

El desplazamiento de la frontera con el islam hacia el sur en el siglo XI proporcionó seguridad a los territorios del norte peninsular y favoreció la consolidación de la ruta jacobea que nace por la necesidad de integración espiritual y política de los territorios hispanos con Europa. El Camino Francés disfrutará del apoyo de las instituciones eclesiásticas, monárquicas y de la nobleza y contará con una primacía sobre las demás rutas jacobeas, surgidas mismo antes que ella.

Los mecanismos legales de protección del patrimonio cultural imponen trazados y delimitaciones rigurosas para evitar la inseguridad jurídica, aunque no siempre se respetan los criterios históricos. Los principales trazados del Camino de Santiago recibieron el reconocimiento en 1998 de Primer Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa y están incluidos en la lista de Patrimonio de la Humanidad.

El nacimiento del Camino de Santiago

Se abre para el visitante del Museo un interesante espacio expositivo donde se analiza el origen del Camino de Santiago. Aquí podrá disfrutar de diferentes obras que nos hablan, desde la arqueología y la historia del arte, de la evolución histórica del Camino.

El Camino de Santiago es entendido como una metáfora de la senda marcada en el firmamento por la Vía Láctea que se dirige hacia el Finis Terrae. Sería la plasmación terrenal de la ruta celeste. La historia del Camino de Santiago está llena de leyendas y relatos que forman parte de nuestra historia oral y tradicional. Antiguas tradiciones ven en Carlomagno el verdadero artífice del Camino. La leyenda narra que Santiago se le aparece en un sueño al monarca y le pide que libere los territorios ocupados por los sarracenos y abra un camino hacia su tumba. Históricamente este relato no sería aceptable.

Un enclave arqueológico fundamental para la historia de la peregrinación, y el Camino de Santiago, es la ermita de San Guillerme (Finisterre). Este enclave está directamente vinculado con el Camino de Santiago. Las primeras referencias hablan de una peregrinación de tipo penitencial en el siglo XIII, que alcanzó mayor auge hacia finales de la Edad Media hasta el siglo XVII, motivado por el descenso de la conflictividad e inestabilidad en el mar. En este espacio del Museo podemos encontrar una selección destacada de los materiales recuperados en las intervenciones arqueológicas en la ermita entre 2007 y el 2008.

El Camino fue desde sus inicios hasta hoy en día fuente de inspiración para numerosos artistas. Desde los artesanos de los talleres medievales, pintores, escultores hasta los recientes fotógrafos y fotógrafas que recorren esta vía de las estrellas capturando instantáneas llenas de historia, tradición y arte. Las fotografías que podemos ver expuestas en este rincón pertenecen a exposiciones temporales del Museo vinculadas estrechamente con el Camino.

Las rutas en la península ibérica

A la ciudad llegan siete caminos: Francés, Primitivo, del Norte, Inglés, Portugués, Finisterre-Muxía y Vía de la Plata. Existe también una ruta denominada del Mar de Arousa y Ulla en recuerdo de la translatio. La mayoría se prolonga fuera de Galicia, y se ramifica en Europa como describe la «Guía del Peregrino» del siglo XII.

Testigo de la creciente producción artística y cultural que supone el Camino de Santiago en la península ibérica son las piezas expuestas en esta zona del Museo. Se recoge, de forma sintética, la influencia que ejerce la simbología jacobea y el culto a Santiago en los talleres artesanos y en la mentalidad artística a lo largo de la historia, que dará lugar a la creación de una profusa producción de imaginería jacobea.

Itinerarios europeos

El «Códice Calixtino» (siglo XII) describe las cuatro principales vías europeas: la de Tolosa, desde Arlés por Toulouse; Podiense, desde Lee-Puy-en- Velay; Lemovicense, desde Vézelay por Limoxes; y la Turonense, desde París por Tours. Estas se unirían, al pasar los Pirineos, con el tramo aragonés o navarro del Camino Francés.

Avanzada la Edad Media se formarán dos grandes ejes: el denominado Niederstrasse (Camino bajo), que uniría Aquisgrán con Bruselas y París para proseguir hacia los Pirineos; y un segundo, Oberestrasse (Camino alto), que transcurre por el sur de Alemania, Suiza y el sur de Francia y se dirigirá a los Pirineos. Las rutas marítimas fueron importantes, puesto que muchos peregrinos de la Europa nórdica, Países Bajos e islas británicas hacían total, o parcialmente, el viaje a Galicia en barco.

La peculiar identificación de Santiago con los peregrinos se hace patente a lo largo de todas las rutas europeas. Las iglesias dedicadas al Apóstol son innumerables por todo el continente y, a través de las esculturas que albergan, se puede seguir la indumentaria característica de los peregrinos de cada época, estación y región. En esta sala del Museo podemos disfrutar de algunas de las obras que simbolizan este esplendor artístico jacobeo, dejando su huella en las diferentes escuelas artísticas europeas.

Urbanismo e infraestructuras

En el siglo XI se ponen los cimientos de los itinerarios de la peregrinación jacobea. El Camino de Santiago es un atractivo para que se asienten artesanos y comerciantes procedentes de los más variados rincones de Europa, conocidos genéricamente como francos. Nacen asentamientos de nueva planta o barrios de poblaciones ya existentes, que son sinónimo de libertad y progreso. El Camino condiciona la organización del territorio y sirve a menudo de eje para la distribución de las edificaciones.

Las monarquías cristianas, la Iglesia y las órdenes militares apoyarán la creación de múltiples infraestructuras (calzadas, puentes, hospitales, centros de acogida, catedrales, iglesias, capillas, mojones, milladoiros...), en puntos estratégicos del Camino que verán surgir el románico como primer estilo artístico puramente europeo.

Estas infraestructuras darán lugar a la creación de edificios singulares y a la generación de documentación creada con su administración. Dan fe de esto los dos documentos escritos que podemos ver aquí expuestos, ambas indulgencias, pero de diversa cronología y origen.

Gregorio XIII les concede indulgencia plenaria in articulo mortis a los enfermos, peregrinos y miembros del Hospital del rey de Burgos. Este hospital fue el más grande de la ruta jacobea. Los peregrinos podían permanecer en el hasta tres días. Disponía de dos enfermerías y dos hospedajes: para hombres y mujeres; ya en esta época contaba con confesores en todas las lenguas. En el caso del «Sumario de Gracias» compostelano, su elaboración es de cronología más tardía, pero su finalidad es muy similar.

En otros casos, quedan como testimonio de estas actividades objetos peculiares, como puede ser el gran aldabón que vemos expuesto. Perteneció a la puerta del hospital de peregrinos de Melide (A Coruña), donde confluía el Camino Primitivo con el Francés. La institución se fundó en la segunda mitad del siglo XIV y fue remodelado por el conde de Monterrei a principios del XVI. Muchos peregrinos fueron atendidos en este lugar estratégico del Camino hacia Santiago de Compostela.