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Santiago. Historia, tradición y leyenda

El descubrimiento e identificación de un sepulcro, cuyos restos se atribuyeron a Santiago el Mayor en los territorios más occidentales de Europa durante la década del ochocientos veinte, marcan el origen del culto al Apóstol y el nacimiento de la peregrinación jacobea. Las referencias históricas sobre tales acontecimientos y la vida de Santiago estuvieron siempre envueltas de una mezcla de tradición y leyenda. Aunque la tradición del enterramiento del Apóstol en Gallaecia es anterior a su descubrimiento por Teodomiro, obispo de Iria, los documentos que relatan tal hallazgo y el traslado del cuerpo desde Jerusalén son posteriores y no están exentos de cierta intencionalidad. A partir del siglo VI se extiende la creencia de que los apóstoles estaban enterrados allí donde habían predicado y la tradición occidental atribuye a Santiago la evangelización de Hispania. Eso justifica que antes del descubrimiento (inventio) circularan escritos que recogieran antiguas tradiciones transmitidas posiblemente por la Iglesia visigoda y señalaran el Finis Terrae como el lugar de enterramiento de Santiago.

Tradición. La evangelización de Hispania.

Las tradiciones orientales le atribuyen a Santiago la predicación en Judea y Samaria, las occidentales le reservan la evangelización de la Gallaecia y demás territorios hispánicos. Después de muchas dificultades conseguiría siete discípulos denominados varones apostólicos que seguirían con su labor al regreso de Santiago a Jerusalén. Otras tradiciones defienden la cristianización de la península por san Pablo, que manifestaría su voluntad de predicar en Hispania.

Tal vez la llegada de la nueva religión a la península vendría, junto con otros cultos orientales, de la mano de soldados romanos. Roma es consciente tanto del valor geoestratéxico del noroeste como de sus importantísimos recursos auríferos, necesarios para el mantenimiento de tan vasto imperio.

A lo largo de este espacio expositivo podemos observar los restos materiales de las culturas que poblaron el noroeste de la península ibérica antes de la implantación de la administración romana en estos territorios. La orfebrería fue una actividad notable por los importantes recursos auríferos de la zona, característica que alentó la conquista por parte de Roma. Un ejemplo extraordinario de esta cultura es el conjunto denominado Tesoro do Recouso procedente del homónimo castro (Oroso, A Coruña), depósito de Felipe R. Cordero Carrete.

Otro de los objetos emblemáticos de esta cultura es el torques. El ejemplar expuesto en estas vitrinas procede del castro de Bardaos (Tordoia, A Coruña). La orfebrería fue una actividad notable por los importantes recursos auríferos de la zona, y el torques, uno de los adornos personales más característicos.

Los siguientes objetos arqueológicos que encontramos nos remiten al contexto histórico de la romanización y la implantación definitiva de la administración romana en el noroeste peninsular. Por una parte, el tesorillo numismático de Castromaior, formado por un conjunto de denarios de plata y, por otra, los restos arqueológicos procedentes de Iria Flavia (Padrón, A Coruña).