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Santiago. Historia, tradición y leyenda

El descubrimiento e identificación de un sepulcro, cuyos restos se atribuyeron a Santiago el Mayor en los territorios más occidentales de Europa durante la década del ochocientos veinte, marcan el origen del culto al Apóstol y el nacimiento de la peregrinación jacobea. Las referencias históricas sobre tales acontecimientos y la vida de Santiago estuvieron siempre envueltas de una mezcla de tradición y leyenda. Aunque la tradición del enterramiento del Apóstol en Gallaecia es anterior a su descubrimiento por Teodomiro, obispo de Iria, los documentos que relatan tal hallazgo y el traslado del cuerpo desde Jerusalén son posteriores y no están exentos de cierta intencionalidad. A partir del siglo VI se extiende la creencia de que los apóstoles estaban enterrados allí donde habían predicado y la tradición occidental atribuye a Santiago la evangelización de Hispania. Eso justifica que antes del descubrimiento (inventio) circularan escritos que recogieran antiguas tradiciones transmitidas posiblemente por la Iglesia visigoda y señalaran el Finis Terrae como el lugar de enterramiento de Santiago.

Historia. Santiago como discípulo de Xesús

Los evangelios canónicos y los Hechos de los Apóstoles proporcionan los escasos datos históricos referidos a Santiago el Mayor. Era hijo de Zebedeo y de María Salomé y hermano del apóstol y evangelista Juan. Ambos fueron llamados por Jesús mientras pescaban en el Mar de Galilea y recibieron del Maestro el sobrenombre de Boanerges (hijos del trono) por su carácter impulsivo.

Santiago formaba parte, con Juan y con Pedro, del grupo de los apóstoles más próximos a Jesús y sería testigo privilegiado de los acontecimientos más relevantes de su vida: resurrección de la hija de Jairo, transfiguración en el Monte Tabor, oración en el Huerto de los Olivos, etc.

En este espacio son varias las figuras referidas a la filiación familiar de Santiago, vinculada directamente a la del propio Jesús. La iconografía de la Santa Parentela, en la que aparece santa Ana como madre de la Virgen e iniciadora de la genealogía femenina de Cristo, está vinculada genealógicamente con la de Santiago, pues es su primo. Una representación más amplia de la Sagrada Familia por filiación materna la podemos ver en la denominada «Santa Parentela»: presenta una estudiada composición que pretende diferenciar la importancia de los distintos miembros que componen la familia de la Virgen y, por lo tanto, la ascendencia de Cristo. En un primero plano, a la izquierda, aparece sentada María Salomé con su hijo, Santiago el Mayor.

En el altorrelieve en madera denominado también «Santa Parentela» se representa a Santiago con sus padres, Zebedeo y María Salomé, acompañados por Juan (el Evangelista y Apóstol), su hermano, apoyado en las piernas de su madre. Santiago niño, que lleva como atributos el bordón y el sombrero colgado de las espaldas, va guiado por su padre que lo lleva cogido de la mano.